(...) La obra del historiador alemán «austriaco» Emil Kauder, que data también de esas décadas, completó y reforzó el impacto del revisionismo escolástico. Kauder reveló que el pensamiento económico dominante en Francia e Italia durante el siglo XVII y especialmente el XVIII también fue «protoaustriaco», por cuanto insistía en la utilidad subjetiva y en la escasez relativa como determinantes del valor. Con este trasfondo de partida, Kauder procedió a una impactante revisión (implícita en su propia obra y en la de los revisionistas de la escolástica) del papel de Adam Smith en la historia del pensamiento económico, según la cual Smith, lejos de ser el fundador de la ciencia económica que se había supuesto, había sido más bien todo lo contrario. Smith, que recibió íntegra y casi por completo desarrollada la tradición subjetiva proto-austriaca del valor, trágicamente condujo la economía por un camino falso y sin salida, del que los austriacos hubieron de rescatarla casi un siglo más tarde. En lugar de dar cabida a la dimensión subjetiva del valor, a la función empresarial y al énfasis en la formación de los precios reales en el mercado, Smith pasó por alto todo esto y lo reemplazó por una teoría del valor basada en el trabajo y por un interés casi exclusivo en el inalterable «precio natural» de equilibrio a largo plazo, dibujando así un mundo en el que la función empresarial no tiene, por definición, cabida. Ricardo intensificaría y sistematizaría este desafortunado desplazamiento del foco de interés. Si Smith no fue el fundador de la teoría económica, tampoco lo fue del laissez-faire en economía política. Los analistas escolásticos no sólo fueron firmes creyentes en la virtualidad del libre mercado, sino también críticos de la intervención gubernamental. Hasta los economistas franceses e italianos del siglo XVIII exhibían un talante más liberal que Smith, quien introdujo numerosas objeciones y matizaciones a lo que había sido, en manos de Turgot y otros, una defensa casi a ultranza del laissez-faire. Resulta así que, lejos de merecer veneración por haber creado la economía moderna y el laissez-faire, Smith estaba mucho más cerca de la imagen que de él pintó Paul Douglas en la conmemoración que Chicago hiciera en 1926 de su Riqueza de las naciones: Adam Smith fue el precursor por excelencia de Karl Marx.
Rothbard, M. N. (1995). Historia del pensamiento económico: Volumen I. El pensamiento económico hasta Adam Smith. Unión Editorial.
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